Benito Pablo Juárez Garcia
1806-1872
¿ Sabes de donde proviene la palabra "FUERO" y
lo que REALMENTE debe significar ?
Carlos Fuero Unda
Carlos Fuero Unda nació el 1 de octubre de 1844
fue hijo del coronel Joaquín Fuero,
veterano de la Guerra contra Estados Unidos que había
quedado inválido a consecuencia de las heridas recibidas
en la Batalla de la Angostura;
trató de ingresar al
Colegio Militar, sin embargo fue rechazado por no
contar con la edad estipulada,
por lo que inició
su carrera hasta el 13 de enero de 1858 al ser
admitido como subteniente de infantería.
La primera contienda en que participó fue en la Guerra de Reforma,
siempre en el lado liberal,
combatiendo a la fuerzas conservadoras,
participando en numerosas acciones de guerra,
entre las que están
las denominadas como Cruz Blanca, El Jacal o Tlacolula,
y en el
Sitio del puerto de Veracruz en 1860; posteriormente participó
en las fuerzas que combatieron a
Tomás Mejía en la Sierra
Gorda; durante éste conflicto alcanzó los grados de
teniente en 1859,
capitán en 1862 y teniente coronel
en 1864, desempeñó durante el periodo entre la guerra
de Reforma
y el inicio de la intervención francesa
mandos en la guardia nacional de San Luis Potosí.
Durante gran parte de la guerra de intervención francesa
operó en el Bajío, entre los estados de Guanajuato,
Querétaro y San Luis Potosí, en 1866 participó bajo
las órdenes de Francisco Naranjo en la Batalla de
la
Carbonera, en que Porfirio Díaz derrotó a las fuerzas francesas.
Formó parte de las tropas que cercaron a los imperialistas
en el Sitio de Querétaro,
participando en los combates
de San Gregorio, Casa Blanca, San Sebastián y El Cimatario;
correspondiéndole estar presente cuando el 15 de junio de
1867 el emperador Maximiliano I de México,
se rindió en el
Cerro de las Campanas a las fuerzas republicanas de Ramón Corona.
Tras el fin de la intervención francesa fue confirmado en el
grado de coronel y se dedicó a combatir a las frecuentes
sublevaciones militares que ocurrieron esos años contra
el gobierno de Benito Juárez y bajo las órdenes de Sóstenes
Rocha combatió en San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas,
estado donde se había sublevado su gobernador, Trinidad
García de la Cadena.
En premio a éstos servicios fue ascendido a General de
brigada en 1871, ya con éste cargo pasó a combatir
a Manuel Lozada en la sierra del hoy estado de Nayarit,
hasta la derrota y fusilamiento de éste caudillo;
siendo entonces enviado a los estados de Coahuila y
Nuevo León como jefe de la III División del ejército.
El 31 de diciembre de 1873 asumió la gubernatura del
estado de Coahuila al ser desaparecidos los poderes
de ése estado por el Senado de la República,
habiéndole correspondido convocar a elecciones
para poderes constitucionales y entregó el cargo a
su sucesor el 7 de julio de 1874 y retornándo a su cargo militar.
El 16 de septiembre de 1875 asumió el cargo de Gobernador
de Nuevo León por sucesos análogos a los ocurridos
el año anterior en Coahuila y lo dejó el 14 de abril de 1876
para poder tomar el mando militar y salir a combatir a los
sublevados en la Revolución de Tuxtepec liderados por Porfirio Díaz,
le correspondió enfrentar directamente a las fuerzas de la rebelión
bajo el mando de Díaz en las afueras del pequeño pueblo de Icamole,
Nuevo León, tras una encarnizada lucha, los tuxtepecanos tuvieron
que retirarse enmedio de enormes pérdidas hacia Paredón, Coahuila;
éste desastre, hizo que Porfirio Díaz llorara abiertamente frente
a sus hombres, y le ganó desde entonces el apodo
de «El llorón de Icamole»
Continuó combatiendo a los porfiristas en el norte del
país y el 20 de diciembre de 1876 mediante un decreto
expedido por el mismo asumió la gubernatura del estado
de Durango, a pesar de la oposición del gobernador
Juan Hernández y Marín y del Congreso de Durango,
que cesaron en sus cargos en consecuencia,
permaneció en éste cargo hasta el 1 de febrero
de 1877, con anterioridad y ante de la derrota
de las fuerzas leales al presidente Sebastián
Lerdo de Tejada en la Batalla de Tecoac que
tuvo consecuencia que éste saliera del país,
resolvió reconocer como presidente a José María
Iglesias, pero ante la derrota también de éste
y su exilio, finalmente reconoció la victoria
de Díaz y entregó sus fuerzas a los militares designados por éste.
Tras la derrota lerdista quedó en situación de
disponibilidad y en 1879 fue señalado como
cómplice de la rebelión lerdista liderada
por Mariano Escobedo y fue aprehendido en
Veracruz por el gobernador de éste estado,
Luis Mier y Terán, estando a punto de ser
fusilado siguiendo las célebres órdenes de
Díaz de «mátalos en caliente», sin embargo
fue enviado a la Ciudad de México donde
Porfirio Díaz ordeno que fuera puesto en
libertad y lo rehabilitó en todos sus cargos,
iniciando de ésta manera su carrera bajo el régimen porfirista.
El 19 de septiembre de 1880 fue nombrado como Jefe de armas
de los estado de Chihuahua y Durango
y el 16 de septiembre
de 1881 asumió la jefatura de la Segunda Zona militar,
de
nueva creación y que abarcaba todo el estado de Chihuahua,
teniendo su sede en la capital del mismo,
durante los
primeros años se dedicó principalmente al combate de
las tribus apaches que aún permanecían irreductibles
en su rebeldía, saliendo personalmene a combatirlos,
siendo a consecuencia de ésta última ofensiva que
muchos de estos indígenas resolvieron retornar a
las reservaciones de los Estados Unidos.
Sin embargo, antes de esto, infringieron una
seria derrota a las fuerzas mexicanas en noviembre
de 1882 en el punto llamado Puerto del Chocolate,
municipio de Galeana, donde murió el comandante
Juan Mata Ortiz junto a 29 vecinos de Casas Grandes
y Galeana que combatían junto a él; por ésta derrota
fue gravemente reprendido por la Secretaría de Guerra
y Marina, debido a lo cual abandonó intespestivamente
su cargo y se trasladó a México a defender su posición,
siendo absuelto de los cargos retornó a Chihuahua,
pero no volvió a asumir la jefatura de armas.
Permaneció dedicado a activiades privadas, hasta que el 9
de diciembre de 1884 fue nombrado por el Congreso de
Chihuahua como gobernador del estado con carácter de
interino ante la solicitud de licencia del propietario,
el Gral. Carlos Pacheco Villalobos que retornaría a
México a reasumir su cargo de Secretario de Fomento.
Durante su gestión estableción la Procuraduría General
de Justicia, reorganizó las gendarmerías municipales y
la educación primaria en el estado, pretendió solicitar
licencia al cargo de gobernador interino el 28 de julio
de 1885,
pero diputados pertenecientes al grupo político
del Gral. Luis Terrazas, opositor al gobierno,
protestaron
ante el hecho de que hubiera dos gobernadores con licencia
(Pacheco y Fuero)
y en consecuencia prefirió renunciar
definitivamente al cargo; y pasó a ocupar la jefetura
de
la Quinta Zona Militar con sede en la ciudad de
San Luis Potosí,
fue electo en dos ocasiones senador
por San Luis Potosí,
pero nunca ocupó dichos cargos
por permanecer al frente de sus cargos militares,
siendo jefe de la Quinta Zona Militar hasta su
muerte,
ocurrida en la Ciudad de México el 11 de enero de 1892, tenia 47 años.
Mariano Escobedo
1826-1902
En México existe el HEROICO COLEGIO MILITAR DE MEXICO
fundado en tiempos del virreinato de Nueva España en 1675.
Sus componentes han luchado por su tierra honorablente desde
su fundación hasta hoy en día
y como muestra es este relato
titulado : " PALABRA de HONOR ".
En el año de 1892 murió don Carlos Fuero Unda, heróico militar mexicano,
formado en dicho HEROICO COLEGIO MILITAR DE MEXICO.
Esta es una de las anécdotas de su vida :
En la guerra civil entre los partidarios de Maximiliano
y los juaristas, a la caída de Querétaro,
quedó prisionero de los Juaristas el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano.
Fue condenado a muerte y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero Unda.
La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente
lo despertó.
El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él.
Se vistió de prisa el coronel Carlos Fuero Unda
y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte.
No olvidaba que don Severo había sido amigo íntimo de su padre.
Carlos, le dijo el General del Castillo,
perdona que te haya hecho despertar.
Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida y necesito
que me hagas un favor.
Quiero confesarme y hacer mi testamento.
Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.
Mi General respondió Fuero, no creo que sea necesario que vengan esos señores.
¿Cómo? se irritó el General Severo del Castillo.
Te estoy diciendo que deseo arreglar las cosas de mi alma
y de mi familia,
¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario?
En efecto, mi General, repitió el Coronel Republicano. N
o hay necesidad de mandarlos llamar.
Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo
me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.
Don Severo se quedó estupefacto.
La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.
Pero, Carlos le respondió emocionado.
¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme
al pelotón de fusilamiento?
Su PALABRA DE HONOR, mi General contestó Fuero.
Ya la tienes ! dijo don Severo abrazando al joven Coronel.
Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia :
El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos.
Yo quedaré en su lugar como prisionero.
Cuando él regrese me manda usted despertar.
A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero,
el General Sóstenes Rocha, el encargado de la guardia
le informó lo sucedido.
Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y
lo encontró durmiendo tranquilamente.
Lo despertó moviéndolo.
¿Qué hiciste Carlos?
¿Por qué dejaste ir al General?
Ya volverá le contestó Fuero.
Si no, entonces me fusilas a mí y asunto arreglado.
Pero Carlos, ¿aún crees que existe el HONOR en Mexico,
como en tiempos de nuestros abuelos españoles?
En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.
¿Quién vive?
gritó el centinela.
¡México! respondió la vibrante voz del General Severo del Castillo.
Y un prisionero de guerra.
Cumpliendo su "PALABRA DE HONOR" volvía Don Severo para ser fusilado.
El final de esta historia es muy feliz.
El General Del Castillo no fue pasado por las armas.
Sóstenes Rocha le contó a don Mariano Escobedo
lo que
había pasado y éste a don Benito Juárez.
Juárez, conmovido por la magnanimidad de los dos militares,
indultó al General del Castillo y ordenó la suspensión de cualquier
procedimiento contra el Coronel Carlos Fuero Unda.
Ambos eran hijos del "COLEGIO MILITAR"; ambos hicieron honor a la
Gloriosa Institución.
Sóstenes Rocha
1831-1897
